Manipulación mediática: para que no se diga que no se dijo

Idón Moisés Chivi Vargas [*]

Es urgencia de los tiempos que vivimos, poner en cuestionamiento la impunidad mediática, aquella que proviene de grandes intereses transnacionales y elites locales en desprestigio, al menos en buena parte de la América Latina que hoy mas que nunca ha iniciado un proceso de dignificación, de no ser nunca más el patio trasero de los USAIDs.

Sin duda, la construcción mediática de la realidad es la aliada mas poderosa que las oligarquías locales han podido construir en estos años de democracia controlada desde México hasta Tierra de Fuego, como lo señala Díaz Arenas en relación a los medios de comunicación en el tercer mundo “La manipulación es la consecuencia forzosa de la concentración de los medios y de su articulación ideológica al gran capital [...] la hegemonía mediática del núcleo (invención, producción y difusión) agrava el subdesarrollo en cuanto extrema el dualismo y fortalece la dependencia” (1997:55).

Esta percepción temprana, denuncia la naturaleza misma de la “comunicación social” como disciplina, pues esta es quien tiene el triste papel de usinas ideológicas, formadoras de la manipulación conductista planteada por Mc Luhan para consumo de masas.

“Opinólogos”, como suele denominarse no muy cariñosamente en nuestro medio, a los dueños de la verdad y sabios en ramas tan distantes como la física nuclear y la economía política de la dignidad, son quienes hoy por hoy, tratan de justificar sin el menor desparpajo, sin pudor alguno, la crisis del poder político dominante hasta solo hace dos años y medio, tratan de justificar a los Leopoldo Fernández que toda la derecha tiene adentro.

Estos opinólogos, tiene la tarea de distorsionar la realidad a grados extremos e inverosímiles, para proteger a sus antiguos jefes, a sus antiguos amos capitalistas...

El pretexto de “pensar diferente” no justifica en nada, la distorsión de la realidad, no justifica para nada convertir un acto de genocidio en “enfrentamiento”, cuando ambas palabras significan cosas sideralmente diferentes.

Genocidio no es lo mismo que enfrentamiento Sr. Jorge Tejerina, Genocidio es genocidio y es un crimen de lesa humanidad, es el primer delito considerado internacionalmente ya desde 1948, desde recién acabada la segunda guerra mundial y no admite privilegios de ninguna naturaleza para los imputados.

Para no caer en sus términos, le sugiero que se de una lectura a los siguientes instrumentos internacionales propios de su ramo:

2.         [...] Todas las personas deben contar con igualdad de oportunidades para recibir, buscar e impartir información por cualquier medio de comunicación sin discriminación, por ningún motivo, inclusive los de raza, color, religión, sexo, idioma, opiniones políticas o de cualquier otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición social” (Declaración de Principios sobre Libertad de Expresión -CIDH-)

Por su parte el Código Latinoamericano de ética periodística, Aprobado por el II Congreso Latinoamericano de Periodistas, realizado en Caracas, en julio de 1979 establece que:

Art.1.- El periodismo debe ser un servicio de interés colectivo, con funciones eminentemente sociales dirigidas al desarrollo integral del individuo y de la comunidad. El periodista debe participar activamente en la transformación social orientada al perfeccionamiento democrático de la sociedad; debe consagrar su conciencia y quehacer profesional a promover el respeto a las libertades y a los derechos humanos.

Art.2.- Debe contribuir al fortalecimiento de la paz, la coexistencia pacífica, la autodeterminación de los pueblos, el desarme, la distensión internacional y la comprensión mutua de los pueblos del mundo, luchar por la igualdad de la persona humana sin distinción de raza, opinión, origen, lengua, religión y nacionalidad. Es un elevado deber del periodista latinoamericano contribuir a la independencia económica, política y cultural de nuestras naciones y pueblos, al establecimiento de un nuevo orden económico internacional y la descolonización de la información.

Art.4.- En su labor profesional, el periodista deberá adoptar los principios de la veracidad y de la ecuanimidad, y faltará a la ética cuando silencie, falsee o tergiverse los hechos; proporcionará al público información sobre el contexto de los sucesos y acerca de las opiniones que sobre ellos se emitan, a fin de que el perceptor del mensaje noticioso pueda interpretar el origen y la perspectiva de los hechos. En la difusión de ideas y opiniones, el periodista promoverá la creación de las condiciones para que ellas puedan expresarse democráticamente y no sean coartadas por intereses comerciales, publicitarios o de otra naturaleza.

Art.5.- El periodista es responsable por sus informaciones y opiniones; aceptará la existencia de los derechos de réplica y respetará el secreto profesional relativo a sus fuentes.

Art.9.- El periodista debe procurar el mejor conocimiento y velar por la defensa de sus valores nacionales, especialmente de la lengua como expresión cultural y como factor general de las nuevas formas de cultura.

Art.10. Es un deber del periodista contribuir a la defensa de la naturaleza y denunciar los hechos que generan la contaminación y destrucción del ambiente.

Art.11. Este Código Latinoamericano de Ética Periodística entra en vigor en el momento de su aprobación por el II Congreso Latinoamericano de Periodistas.

En su ramo, -Sres. Jorges Tejerinas-, estos son dos documentos que conviene los revisen cada mañana, antes de ir a su informativo y construir las falacias que esgrimen con fines vituperables e indignantes, con fines que solo Dios sabe como se financian y cuanto cuestan.

Esta demás seguir bregando con agentes cuya experiencia tiene un precio definido por la lógica del capital y no por la de la verdad. Esta demás, pero no queda otro camino que seguir haciéndolo.

Como lo dijo el Sup Marcos: para que no se diga que no se dijo...